Aparte del componente jugable intrínseco, hay otros aspectos que definen a casi cualquier videojuego con pretensiones artísticas, por ligeras que éstas sean. Uno de ellos, y quizás el más importante, es el apartado artístico, integrado por la imagen y sonido.
Las limitaciones técnicas siempre han supuesto un pesado lastre a la hora de representar de una manera fidedigna el trabajo de ilustradores y compositores. Su trabajo quedaba sepultado bajo una maraña de píxeles y melodías midi de calidad técnica más bien discutible, que, aun poseyendo un encanto retro irresistible, eran un obstáculo para el lucimiento pleno de las habilidades artísticas subyacentes.
A lo largo de esta entrada y la siguiente nos centraremos en varios autores de gran calado en la industria, haciendo una breve referencia biográfica y presentando algunos ejemplos de su obra.